lunes, 27 de octubre de 2014

Vitinn.



Mira dentro de los jardines 
y encuentra un barquito de madera 
que aparcó a la sombra de los balcones
y lo arrastra por un pasillo hasta golpearlo 
contra el padecer de los insectos en las cortinas

por eso dicen su nombre 
por eso lo llaman náufrago
por bajarse sin haber aprendido
a ordenar el agua de las ventanas    
                                 los zapatos rojos
después el barco se choca contra el antebrazo
estallando en mil trozos de luz
formando un nuevo paisaje que él recoge
que él mira que él señala con el dedo 

y le crece una montaña con punta nevada
donde algún día la mujer de la tierra
alzará su vestido para enseñar 
el idioma del pecho caído 
sus rodillas pequeñas y redondas
sus amables manos de calmar

pero mientras él hace cordilleras 
traduce ciudades hundidas
y las pone a salvo 
les coloca brazos nuevos hacia dentro
                                         hiedra y musgo
las cubre con cientos de esos farolillos de colores 
que los enamorados llevan sin querer
colgando en sus mejillas encendidas

y es el primer día de todos los caminos de oro

y también los puentes son un destello de madera
y también él es un faro tallando una mujer.




miércoles, 8 de octubre de 2014

kastali.


Si todos los barcos se quedaran quietos
contemplando las manos que sacuden el aire en los puertos
y yo sintiera que me estaba enfermando
no pararía de acariciar a ese pequeño trébol con forma de diente
que me empezó a crecer en el cráneo 
en medio de las piernas
o simplemente dentro de tu ojo larguirucho
mirando de frente mi ojo tuerto

más tarde 

más tarde aún de encaminar mis pies por las aldeas
de bajar feliz de la cama y bautizar a mis siete hijos
más tarde aún de estar siempre del lado de la tormenta
pero en distintos lugares      lo supe     
hay que seguir tragando flores con los ojos muy abiertos
para seguir oliendo bien por dentro
así que detrás de todos mis intentos de llorar pétalos
sólo me quedó ponerte a navegar en la cáscara de la castaña

por los ríos
por las rayas pequeñas y lisas de sus manos
por el idioma luz del barullo de los naranjos

y tu risa blanca de animal sin amo
quiere salir de los paisajes para fugarse de mi mano 
dejando atrás a los espantapájaros de hierro
que arrastran los fardos sin mover las hojas

a lo lejos amor

el gallo canta su dibujo infantil
contra el primer otoño de los nombres
y yo te miro las manos después de escarbar la tierra
como quien mira a la hija que aprendió a llover.